miércoles, 21 de abril de 2010

FIN DE VIAJE

FIN DE VIAJE

Dirección y Dramaturgia: Jaiver Jurado

Por: Jaiver Jurado

Desde hace algunos años nuestro grupo ha querido poner en escena obras e historias de los poetas colombianos, aunque lo hemos intentado algunas veces, este anhelo se ha visto extrañamente atrasado por pulsiones y senergias que nos lanzaban por caminos distintos, tal vez creemos era necesaria esa distancia inicial, las cosas en el arte asumen lógicas contrarias a las de la propia naturaleza dialéctica, fue asi como emprendimos el camino hacia un tetro que hemos denominado poético, degustando entre otros la palabra abismal de Sylvia Plath en poema para tres mujeres, la profunda cosmogonia de Arthur Rimbaud, en una temporada en el Infierno, sintiendo la inmensa soledad a que nos invita Samuel Beckett en Krapp la ultima cinta, también cristalizando uno de nuestros sueños: Van Gogh el poeta del color, de igual forma Amerika de Kafka y Lorca en fin, una pléyade de artistas de la sonoridad y la plastica.

Hoy después de ese deambular nos hemos detenido en in crece de caminos llamado poesía colombiana y desde una perspectiva nueva nos hemos adentrado en la tarea recóndita de revisar autores, tendencias y épocas muy de la mano de Oscar González nuestro asesor literario, provocador de delirios y profundas reflexiones en el grupo.

Después de hacer una selección infernal nos quedamos con Jose Asuncion Silva, Porfirio Barba Jacob, León de Greiff, Gonzalo Arango y Maria Mercedes Carranza, ellos son los personajes poetas, protagonistas de Fin de Viaje, ellos habitaron durante un siglo cada uno a su turno la geografía colombiana, sus poéticas fueron el telón de fondo de un país fraticida e indolente de la que lograron abstraer mundos coloridos, trágicos y novedosos, regalandonos nuevos perfumes y miradas caleidoscópicas de su convulsa y esperpéntica realidad, con todo eso y con sus vidas hemos armado un mundus una antología de textos que el instinto nos fue llevado hacia otras exploraciones artísticas frente al tiempo y espacio como conceptos más amplios y allí han quedado ellos atrapados en nuestra dramaturgia.

Fin de Viaje no es entonces, un homenaje a la poesía colombiana, ni un sartal de biografías, ni un recital esotérico de estos autores, es un extrañamiento ficcionado un poco a lo Dante, que muestra al poeta su destino, a dónde van los poetas?, esos seres especiales y trágicos, que lugar los acogería lejos de tiranos y hasta de sus propios congéneres como don Francisco de Quevedo y Villegas que sin empachos decia en su libro "sueños": los poetas por su osadía deben ir enjaulados a los porfundos infiernos y como castigo deben recitarse unos a otros sus propios versos eternamente.


Fin de Viaje es también una mirada desapasionada y profunda sobre la poesía colombiana del último siglo, la cual ha padecido no solo el embate de las tendencias de todo tipo abrumándola, si no que es la invitacion a revelar las desventuras políticas e intereses mezquinos que embargan permanentemente a nuestro país.

Esta obra inicia una nueva etapa de nuestro grupo que ha 12 años de existencia busca consolidar su propia dramaturgia, su manera de hablarle a un público que también creemos ha cambiado y que necesita nuevas formas expresivas desde el teatro, buscando con empeño nuestra propia edentidad como artistas y como colombianos.

¿Que enigma tendremos que decifrar nosotros los poetas, ahora que estamos muertos?

viernes, 26 de marzo de 2010

27 DE MARZO DIA INTERNACIONAL DEL TEATRO


MANIFIESTO

(LATENTE)

DEL TEATRO FRONTERIZO 1977

I

      Hay territorios en la vida que no gozan del privilegio

      de la centralidad.

      Zonas extremas, distantes, limítrofes con lo Otro, casi

      extranjeras.

      Aún, pero apenas propias.

      Áreas de identidad incierta, enrarecidas por cualquier

      vecindad.

      La atracción de lo ajeno, de lo distinto, es allí intensa.

      Lo contamina todo esta llamada.

      Débiles pertenencias, fidelidad escasa, vagos arraigos

      nómadas.

      Tierra de nadie y de todos.

      Lugar de encuentros permanentes, de fricciones que

      electrizan el aire.

      Combates, cópulas: fértiles impurezas.

      Traiciones y pactos. Promiscuidad.

      Vida de alta tensión.

      Desde las zonas fronterizas no se perciben las

      fronteras.

            II

      Hay –lo ha habido siempre- un teatro fronterizo.

      Íntimamente ceñido al fluir de la historia, la Historia,

      sin embargo, lo ha ignorado a menudo, quizá por su

      adhesión insobornable al presente, por su vivir de

      espaldas a la posteridad. También por producirse fuera

      de los tinglados inequívocos, de los recintos

      consagrados, de lo compartimentos netamente serviles

      a sus rótulos, de las designaciones firmemente

      definidas por el consenso colectivo o privativo.

      Teatro ignorante a veces de su nombre, desdeñoso

      incluso de nombre alguno. Quehacer humano que se

      muestra en las parcelas más ambiguas del arte; de las

      artes y de los oficios. Y en las fronteras mismas del

      arte y de la vida.

      Oficio multiforme, riesgo inútil, juego comprometido

      con el hombre.

      Es un teatro que provoca inesperadas conjunciones o

      delata la estupidez de viejos cismas, pero también

      destruye los conjuntos armónicos, desarticula

      venerables síntesis y hace, de una tan sola de sus

      partes, el recurso total de sus maquinaciones. De ahí

      que con frecuencia resulte irreconocible, ente híbrido,

      monstruo fugaz e inofensivo, producto residual que

      fluye tenazmente por cauces laterales. Aunque a veces

      acceda a servir una Causa, aunque provisionalmente

      asuma los colores de una u otra bandera, su vocación

      profunda no es la Idea o la Nación, sino el espacio

      relativo en que nacen las preguntas, la zona indefinida

      que nadie reivindica como propia. Una de sus metas

      más precisas –cuando se las plantea- sería suscitar la

      emergencia de pequeñas patrias nómadas, de efímeros

      países habitables donde la acción y el pensamiento

      hubieran de inventarse cada día.

      Pero no es, en modo alguno, un teatro ajeno a las

      luchas presentes. Las hace suyas todas, y varias del

      pasado, y algunas del futuro. Sólo que, en las

      fronteras, la estrategia y las armas tienen que ser

      distintas.


miércoles, 24 de marzo de 2010


Ana Cristina Restrepo Jiménez
Ana Cristina Restrepo Jiménez

La caja trágica

Medellín | Publicado el 24 de marzo de 2010

Tríptico:

Cuadro 1. Enredada en un cordón eterno, en las afueras del parque Simón Bolívar, espero más de seis horas para ver a mi banda de rock favorita. Cansancio y sed. A las 8 p.m., sale el vocalista, Chris Martin, y, de inmediato, desaparecen treinta mil personas alrededor. Canta sólo para mí. La música: alternativa celestial.

Cuadro 2. Me encuentro en una esquina con mi amigo Camilo, un niño grande que todavía le debe libros a la biblioteca de su colegio (con sello de préstamo de 1980 y pico), y que hoy es jefe de redacción de una revista. Caminamos por un parque, paramos en una pequeña librería. Y nos sobrecoge el silencio: libros apilados por doquier. Conversar y leer: dulces alternativas.

Cuadro 3. Llego a la Oficina Central de Los Sueños, compañía de teatro de cámara. Presentan la obra Tríptico: jugamos a subastar un cuadro de Van Gogh y, luego, 'nos meten' a los espectadores en pinturas del maestro holandés. Teatro: ¡alegre y poética alternativa!

¿Por qué no veo televisión desde hace cuatro años? Porque me aburre. Lo descubrí una noche, cuando esa caja con tres ojos (power/volume/channel), abrió sus fauces y gritó: '¡te voy a comer!'

Y yo no podía permitir eso. Entonces, apagué.

¿Por qué no comulgo con la censura a Rosario Tijeras (que jamás he visto ni le dedicaré un segundo)? Porque los seres humanos somos lo que buscamos ser pero, también, lo que elegimos no ser.

El acto de elegir, en condiciones de libertad, descarta la imposición. RCNy Caracol no me van a imponer su discurso incoherente y sensiblero ni su estética ramplona.

La función de "informar, entretener y educar" de la caja trágica, quedó en la teoría empolvada de las facultades de comunicación: basta ver cómo Telmex le pegó la lápida al canal Film & Arts (el único oasis).

La vida se trata de barajar alternativas y no de anularlas a fuerza de autoridad.

Dos pilares de la sociedad, familia y Estado, tienen la obligación de ofrecer opciones. Un televisor no es niñera ni padre. Tampoco reemplaza a escenarios y aulas.

En momentos tan polémicos, se evidencia que un país no se construye sólo a punto de infraestructura y seguridad. Un Estado socialmente responsable debe entregar posibilidades culturales al público: conciertos, teatro, artes plásticas, bibliotecas, parques (y no retazos de manga), escenarios deportivos, educación gratuita.

La solución no está en la censura, en las tijeras. Los medios no son demonio ni Mesías: el control remoto debe apuntar de la mano al televisor y no al contrario. La caja trágica no puede asumir el mando.

Quien conozca la libertad, el respeto al Otro y el valor de la vida misma, sabrá tomar la decisión? solito.

Es cuestión de formación. Y esa labor no se le puede delegar a un aparato.

*En este escrito me refiero a mayores de edad, con capacidad de discernimiento. Los niños necesitan guía: no hacen parte de esta reflexión.

lunes, 1 de marzo de 2010

VAN GOGH TRÌPTICO



VAN GOGH TRÌPTICO

Director

Jaiver Jurado

¡Què admirable,
Quien no piensa, "La vida es Fugaz,"
Cuando ve el destello de un relàmpago
Basho.

Hacer y rehacer es premisa del arte. Volvemos a remirar la obra y se nos triplica el ojo u el oìdo. Perseguir una idea sin morir en ella, es el tema de esta nueva versiòn (alguien se apresurarìa a decir que "el arte son versiones, nada màs"). " El cuarto del Artista" es la pintura recreada en el tiempo y en el espacio que elegimos para viajar por el alma de este gran artista holandès. Van Gogh le dio mucha importancia a este cuadro preparado minuciosamente para la llegada de su amigo Paul Gauguin que junto con èl, serian los pioneros de una hìpotetica comunidad de artistas, allà en el sur de Francia, en la bùsqueda incesante de una nueva luz.

En sus famosas cartas a Theo dirìa sobre esta pintura:

"Esta vez simplemente reproduce mi habitaciòn; sòlo el color tiene que hacerlo todo, dando un estilo grandioso a los objetos con su simplificaciòn, llegando a sugerir un cierto descanso o sueño. Bueno, he pensado que al ver la composiciòn dejamos de pensar e imaginar".

Ese viaje sobre los objetos que hace el artista plàstico, esa introyecciòn hacia la materia, como la bùsqueda alquimista por el oro y el elixir, nos ha permitido sentir el fragor, el vèrtigo de este pintor a trvès de este sencillo trìptico, resultado de amplias investigaciones y exploraciones teatrales por parte del grupo.

El espectador va soslayàndose en los tres momentos que empiezan del presente hacia atràs como en una màquina del timepo, por allì tracurren realidades, personaje que nos asombran, nos conmueven y con ellos sentimos la presencia o mejor la ausencia de Vicent.

"Lo que menos deberìa interesar a los pintores es la muerte" decìa l pintor. Esa corresponsabilidad donde pueden encontrarse lo trascendente, fue lo que nos impulso a realizar la fìccion teatral. El primer impulso de acercamiento a ese "diàlogo" fueron sus famosas cartas a Thèo, un riquisimo confesiona de su particular mirada frente a la vida y el arte, "estos tratados de ètica" como dirìa Oscar Gonzàlez nuestro asesor literario, impulsores de las dramatìculas iniciales que luego se fueron desarrollando con la improvisaciòn de los actores.

La obra es una de-construcciòn, de ese personaje mito, a travès de los personajes que trascendieron su destino y dieron la vuelta de tuerca para que Van Gogh buscarà otras fronteras dentro del universo humano y artìstico, nos referimos a Paul Gauguin pintor impresionista, Christinne Sien su amante, Joseph Roulin su entrañable amigo el cartero, Thèo su hermano, el bebedor de Ajenjo y las prostitutas. De eso alude nuestro Van Gogh, con un tono melancòlico si se quiere.

Por Jaiver Jurado.


jueves, 11 de febrero de 2010

Articulo "Sueño en la Luna" por Ana Cristina Restrepo


LOS NIÑOS DE ÍTACA

Publicado el 22 de Abril 2009

"Príamo, ¿vamos a Ítaca a comernos un heladito?", le pregunta Ulises a su amigo. Comienza el juego y, en el mar de la imaginación, le promete a Penélope que emprenderá un largo periplo para traerle "la lonchera más rica".

El escenario se llena de pelotas en el contraataque troyano, Ulises aborda la pavorosa balsa de Caronte en compañía de cuatro valientes niños del público, los mismos que, cuando entraron al teatro, fueron recibidos por una hermosa Reina de Corazones y pinta-caritas para todos?

"Verdad en la escena es todo aquello en lo que podemos creer con sinceridad", es el postulado básico (sospecho yo, lectora desprevenida) de Konstantin Stanislavski en su obra Un actor se prepara. Basada en esas palabras me atrevo a afirmar: doce niños de Medellín viajaron a Ítaca el pasado domingo, función de las 11 a.m., en la celebración de los 30 años del Teatro Popular de Medellín, en el Pablo Tobón Uribe.

Mientras Poseidón saludaba a los asistentes de trincho en mano, y Zeus rapeaba desde las nubes, me torturaba una duda: ¿Por qué hay sólo 28 butacas ocupadas?

Un día antes, sábado, en la Oficina Central de los Sueños, asistí al estreno de "Sueño en la luna", un montaje limpio y alegre (¡chistosísimo!), con música, sombras chinescas y títeres que se convertían en humanos, y que culminó en piñata y helado para los asistentes? ¡sí, el teatro es una fiesta!

Les estoy hablando de piezas escénicas lindas y bien logradas, cuyo producto pasó el examen del más implacable juez: no hubo niños durmiendo ni llorando ni yendo al baño ni preguntando "¿Cuánto falta, mamá?"?

El "mes de la infancia" es la excusa para pensar: ¿Qué se puede esperar de un niño cuando su máxima experiencia estética se resume en la vitrina de un almacén o en una caricatura de TV Cable?

El que se llena la boca hablando de sus "vivencias artísticas" en Londres, París y Nueva York, sin saber cómo es el arte en su ciudad es un esnob (O ¿qué tal los que dicen que "aquí nunca presentan nada bueno"?). Sólo aprecia a plenitud una obra en Broadway o en The Barbican el que no se deja engañar por el truco, por la papeleta comercial, el que reconoce el valor de lo lejano a fuerza de vivir lo propio.

Tuve la tentación -con cabeza caliente- de escribir que no nos merecemos estos artistas en la ciudad? pero retrocedí: nuestros niños sí los merecen.

Y planteo esto como un reto: atrévanse a conocer el Centro de la ciudad (vibrante, evocador, histórico, bonito? sí, el único paradigma de belleza urbana no puede ser el mall gringo); atrévanse a decirles a los niños: el mundo no es una caja cuadrada llena de muñequitos histéricos, allá afuera están las librerías, bibliotecas, parques, museos, conciertos, teatros?

Por estos lugares pasan numerosas rutas de buses, hay taxis a granel y parqueaderos vigilados. El precio de las boletas se acomoda a todos los presupuestos.

Que Ítaca sea el reino: no el centro comercial. Que Atenea sea la diosa: no la tarjeta Gold. Que Odiseo sea el héroe: no los Power Rangers. Que el arte vivo cautive a los niños: no esta cultura consumista que se rinde al placer inmediato -con línea directa al bolsillo- y desahucia el espíritu.

sábado, 23 de enero de 2010

POEMA PARA TRES MUJERES


"Es la Luna quien draga el mar de sangre negra un mes tras otro, con sus voces de fracaso. Me siento desamparada como el mas que se deshila Inquieta. Inquieta e Inùtil. Tambièn yo engendro cadàveres."


Tres Mujeres no es, en sentido estricto, una pieza teatral. Cuando Silvia Plath, marzo de 1962, casi un año antes de su desalentador suicidio, concluyo este "Poema Para Tres Voces" era frecuente entre los autores de distintos generos escribir ciertos textos destinados a la Radio, un medio que por aquel entonces, rechazando el avance corrosivo de la T.V., continuaba siendo mayoritario.

Existia precedentes. La BBC de londres, donde fue estrenada, habia retransmitido algunas de las Obras que, de uno u otro modo, pudieron haberle impulsado a semejante experimento formal, inusitado en su carrera: "All that fall", "Embers", o "Words and Music", de Samuel Beckett: "The Wound" de Ted Hughes, su marido; y sobre todo "Dylan Thomas, poeta con quien le unia una feroz afinidad y a quien pudo escucharsela, en viva voz, en 1953.

Aparentemente, el argumento no puede ser mas sencillo: Tres Mujeres de Diversas edades, profesiones y actitudes vitales (escisiones semiautobiograficas de su creadora) expresan la transformacion que en ellas opera la maternidad y los sentimientos enfrentados que tal hecho les produce. Al hilo de los acontecimientos - ingreso, parto, posparto, salida del Hospital-, entrevemos que la primera mujer lo acepta dichosa, la segunda angustiada, sufre su aborto y la tercera aun sintiendose culpable, decide abandonar a su hija. ¿en donde radicaria, entonces, la importancia de esta pieza, tan nimia en recursos dramaturgicos, tan carente de espectacularidad?

Yo diria que en su propia desnudez. Pues, si por algo se considera a Silvia Plath como una de las liricas mas intensas de este siglo ya agonizante, es por habel sabido dotar de una armazon poetico dificilmente igualable a temas que antaño parecian andinos o exentos de cualquier valor literario, maxime, claro esta, todo cuanto era relativo a la verdadera esencia de la mujer, no a la imagen sublimada que de ella poseia el hombre.

por Juan Abeleira.